Expertos aseguran que para el 2040 “podremos elegir en qué realidad estar”

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La moda de la realidad virtual (VR) ha muerto, viva la realidad virtual. A esa conclusión parece haber llegado al menos la conferencia “re:publica” en Berlín, una de las mayores del mundo dedicada a la sociedad digital.Aunque algunos expertos consideran que la tecnología no acaba de despegar, en contraposición la radio alemana WDR se publicitó durante el encuentro con una visita virtual a la catedral de Colonia que incluía la asistencia -vía gafas VR- a un concierto de coro exclusivo y a los trabajos de restauración de la iglesia gótica, que comenzó a construirse en 1248.

Microsoft mostró a su vez nuevos usos para su sistema Hololens de realidad mixta, es decir, en la que el usuario no se mete por completo en un mundo virtual, sino que ve objetos virtuales en su entorno real. Las gafas se han ido reduciendo considerablemente en tamaño desde su primera versión hace unos años, pero mantienen su potencia.

El sistema se controla mediante gestos en menús que aparecen en el campo de visión y muestra, por ejemplo, una representación tridimensional de un avión al que uno puede “subir” e inspeccionar, o proyecta el Sistema Solar en una habitación.

El  año pasado, la realidad virtual estaba en boca de todos y los expertos consideraron que sería el año de su masificación. Pero, aunque existen varios modelos de gafas para sumergirse en mundos virtuales, no han inundado el mercado masivo.

Hasta el momento se han vendido en todo el mundo apenas dos millones de dispositivos Oculus Rift, HTC Vive y Playstation VR, señala Luca Caracciolo, redactor jefe de la revista especializada “t3n”. Y sigue sin haber una app que abra realmente el mercado a esta tecnología.

La industria de los videojuegos fue durante mucho tiempo el motor principal de la VR, aunque en la actualidad hay aplicaciones en muchas otras áreas, como la formación profesional o el comercio. Por ejemplo, la tienda alemana de venta de productos electrónicos Saturn ofrece un “tour holográfico” con Hololens para recorrer uno de sus locales y ver los productos de la mano de la vendedora virtual Paula.

Grace Boyle, directora de “The Feelies”, presentó en la conferencia un proyecto de cine público que amplíe las experiencias de los sentidos con numerosos sensores. Junto con la organización ecologista Greenpeace está trabajando en una historia para hacer posible trasladarse con todos los sentidos al corazón del Amazonas.¿Será esto el éxito definitivo o quizás no haya tanto interés en los mundos virtuales, tal como sospechan algunos analistas de mercado?

Caracciolo está convencido de que el potencial de futuro solamente se observa con una mirada al pasado y un análisis de la psicología, filosofía y otras disciplinas. Su idea central es que “el deseo de entrar en mundos virtuales es una característica del ser humano desde siempre”.

La realidad virtual comienza en las cabezas de la gente y no necesita en principio un equipo externo. Los investigadores han descubierto que las personas se apartan de la realidad hasta 2.000 veces al día y entran en una especie de estado en el que sueñan despiertas. “Podemos estar a la vez en dos sitios”, afirma Caracciolo.

 Pese a lo artificial de muchos mundos virtuales, tienen un gran efecto sobre los usuarios, añade. Como ejemplo pone el caso de una proyección con una pequeña tabla en lo alto de unos rascacielos por la que el usuario tenía que caminar para rescatar a un gato. Muchas personas con gafas VR no fueron capaces de avanzar pese a que sabían que no se trataba más que de una escena virtual, explica Caracciolo.
Probablemente, el pleno potencial de la realidad virtual no se vea más que en pequeños pasos en los próximos años.
Según Caracciolo, en el año 2040 los seres humanos podrán decidir en qué realidad quieren vivir.
Hasta entonces todavía hay mucho camino por recorrer con grandes desafíos tecnológicos. Pero aunque el mercado sea aún pequeño, “hay que estar en él”, subraya.

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